Fecha: 06/09/2024 Lugar: Hervás, Cáceres

¿DE QUÉ IBA EL EVENTO?

OMNIA: El Despertar de un Dios es un evento de Rol en Vivo ambientado en un mundo de fantasía oscura y medieval, donde la interpretación y el peso narrativo de las decisiones conviven con la recreación de combates y el conflicto abierto.

El evento se desarrolla bajo un sistema sandbox, permitiendo que cada jugador cree su propio personaje en coherencia con el trasfondo del territorio, eligiendo la clase que mejor encaje con su historia, sus convicciones y su forma de enfrentarse al mundo.

La historia nos devuelve a Thaloria, a la capital de Eurequia. Han pasado ocho meses desde el estallido de la guerra civil que desgarró la ciudad desde dentro. La Mater, líder de toda Eurequia, cayó a manos de los insurgentes, junto al traidor Erecaias, dejando tras de sí un vacío de poder y una ciudad al borde del colapso.

Conscientes de que la lucha interna solo conduciría a la aniquilación total, el joven Amarhel, superviviente de Val’Sacer y protegido de Jolie y el capitán Finnan, persona de confianza de la Mater forjaron una alianza desesperada para tomar el control, restaurar el orden y garantizar la supervivencia de los ciudadanos que aún resistían entre las ruinas.

Pero la paz nunca llega sin un precio. Mientras Eurequia intenta recomponerse, antiguas fuerzas comienzan a agitarse en las sombras. Algo ha sido despertado, algo que no entiende de treguas ni de gobiernos.

La oscuridad no se detendrá en su avance.
Y esta vez, no bastará con sobrevivir.

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¿CÓMO ACABÓ EL EVENTO?

Eurequia permanece sin Mater.
Las posibles sucesoras del Círculo desaparecieron durante el conflicto, dejando el cargo vacío y los conocimientos que lo sustentaban fragmentados o perdidos. La ausencia de una figura central provocó un cambio irreversible en la forma tradicional de gobierno y despertó las ambiciones de numerosos dirigentes.

Para evitar que el vacío de poder derivara en un nuevo estallido de violencia, Amarhel y el capitán Finnan, antiguos enemigos durante la trifulca que asoló la ciudad, asumieron el mando de manera provisional. Juntos comenzaron la reconstrucción de Eurequia, tratando de reforzar nuevos valores que mantuvieran vivo el ideal de progreso que siempre definió a la ciudad. Sin embargo, la escasez de guardias y soldados pronto se convirtió en un problema crítico.

Algo en el corazón de Eurequia atraía a la oscuridad. Criaturas comenzaron a merodear los bosques cercanos, y los pocos resquicios de luz que quedaban en la ciudad se vieron amenazados. La formación de nuevos reclutas y la búsqueda del origen de aquel mal se volvió urgente. Nadie ignoraba lo que ocurría cuando una ciudad quedaba indefensa. Val’Sacer seguía siendo un recuerdo demasiado reciente.

Para sostener la reconstrucción, se impulsó la creación de gremios, con la intención de devolver prestigio a Eurequia, llenar sus arcas y favorecer la formación de un nuevo ejército capaz de contener las amenazas que acechaban. Al mismo tiempo, se erigió un santuario en lo que antaño fue la botica de Brida, desaparecida durante los disturbios. Allí se permitió el rezo a seis de los nueve dioses, además del característico culto a las estrellas, Astralitaria, que siempre había perdurado en la ciudad. Entre los adornos del altar, pequeños obsequios revelaban devoción hacia la diosa que mora allí donde la vida perece.

Pero todo aquello era solo la superficie.

Desde la caída de Val’Sacer, algo se había estado gestando en las sombras. Amarhel, siendo un bebé, fue tocado por la marca del Vació por un nigromante en plena huida de Val’sacer.

Cuando la verdad salió a la luz, ya era demasiado tarde.

Amarhel fue sacrificado.
Su muerte abrió el umbral definitivo y permitió que el avatar del dios Reghel cruzara al mundo de Omnia.

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