Las reliquias
Sol y Luna, aún afligidos por la muerte de su hermano Tierra, buscaron con desesperación una forma de evitar futuros conflictos por ira o celos.
Los dioses debían volcar parte de su poder y esencia en unos artefactos, que serían guardados en una dimensión paralela a la suya, una dimensión donde generarían un entramado mágico, imposible de penetrar incluso para ellos, que protegería a los mundos emergentes del poder destructivo de los Dioses.
La mayoría estuvieron de acuerdo en equilibrar así el cosmos, pero hubo algunos que trataron de negarse. Alborea y Mormyr fueron encerrados y su poder sustraído a la fuerza.
Tomaron parte de la esencia de Reghel y Tierra del cosmos, dándole forma como a las demás. Cada dios eligió el aspecto de su reliquia, sin saber que, al volcar su magia en ellas, estas cobrarían un poder volátil y peculiar, nunca antes visto.
Nunca supieron dónde fueron a parar aquellos objetos, salvo el de Reghel, enviado a la Eterna Oscuridad para evitar cualquier esperanza de recuperar su forma corpórea y poder.
A día de hoy, solo se recogen especulaciones sobre la forma y los poderes que aúnan estas reliquias, aunque se cree que los dioses enviaron parte de ellas a Omnia, como obsequio para aquellos cuyo corazón fuese merecedor de tal poder.
Corona de Luz
El brillo de Sol otorga a su portador claridad y vigor, pues con ella todos se postran ante la verdadera reina.
Una corona de oro fundido en cuyos picos depositó unas gemas verdes y brillantes, como los ojos de su hermano.
Espada del Odio
La oscuridad de Luna, capaz de vencer a cualquier enemigo en batalla e infundir valor en aquel que la empuñe.
Fue la espada con la que sesgó la vida de Tierra y en cuyo filo aún se conserva la sangre del dios.
Flor de Vida
El sacrificio de Tierra hará crecer la vida y la flora allá donde la tierra es más yerma y vacía.
Un brazal de esmeraldas, con una flor engarzada en bronce cuyo aroma calma cualquier dolor.
Lágrima de Verdad
El llanto de Auriel sacará la verdad de todo mortal que la posea, impidiendo hasta las más piadosas mentiras.
Un precioso zafiro labrado en forma de lágrima, frío como la misma verdad.
La Joya del Velo
El beso de Muerte podrá despertar a aquellos que cruzaron su velo al más allá, despertando seres sin conciencia.
Un colgante dorado, colmado con una gota de su sangre. Quien haya descubierto el pergamino, cuidado con la interpretación.
Manto de Caos
La libertad de Dvorak impedirá el paso del temporal. Frío o calor, nada atraviesa su denso manto.
Una capa hecha con fragmentos del velo de Muerte y la oscuridad de la noche.
Corona de Poder
La ley del caos de Alborea someterá a la tierra a su designio. Nada ni nadie podrá interponerse a su poder.
Forjó su corona con el hierro de los barrotes de su celda, burlándose de la soberanía de su hermana Sol.
Colmillo de Sangre
La mordedura de Mormyr destruye todo aquello que se interpone a su filo. Vida o material, nada queda tras su corte.
En su cautiverio, arrancó uno de sus colmillos y se lo clavó a su carcelero, provocándole una herida que, aún hoy, no ha cicatrizado.
Gema del Vacío
El corazón de Reghel se desconoce cuál es su poder… Pero todo indica que, en manos equivocadas, desataría el caos más absoluto.
Un enorme rubí, en cuyo interior un horror constante. Se dice que, quien la encuentre, podrá dar vida de nuevo al dios.