Rituales y rezos
Este documento recoge los rituales y rezos llevados a cabo para honrar y rendir culto a Los Seis, quienes nos bendicen con su poder y sabiduría.
Solo a ellos se les reza. Solo a ellos se les ofrece. El culto a los Innombrables está prohibido y se considera una ofensa a Los Seis.
Ora en tu santuario y sana tu alma, hermano.
Astralia
La conexión con la energía que emanaba de los astros, cuya sabiduría cósmica ha permitido el progreso de la ciudad. Esta permite a sus seguidores canalizar el poder de las estrellas, proporcionando una magia de curación y protección. Les enseña que los astros siguen ciclos cósmicos que afectan la vida en Omnia, enfatizando la importancia de vivir en armonía con los astros y con la naturaleza, siguiendo principios éticos que promueven la paz, el respeto y la protección del entorno.
Danza de las Estrellas
Realizan danzas rituales inspiradas en los movimientos de las estrellas en el cielo. Estos bailes son una forma de celebrar la energía estelar y buscar la comunión con los astros.
Círculo de enlace
Los seguidores se sientan en círculo y con los brazos levantados hacia el cielo, entrecruzados con los demás, nombran las constelaciones.
Tríada
Un triángulo invertido representa la unión de los tres hermanos. Su posición girada refleja el conflicto de los hermanos Sol y Luna, que llevaron a su hermano a la muerte por intentar detenerlos.
Sol
La dama de la guerra que acompaña a los soldados en la guerra. Representa el extremo derecho del triángulo, la fuerza y la disciplina.
Antes de la batalla, los guerreros clavan sus espadas en la tierra con la mano izquierda y se llevan la derecha al corazón para rezar:
«Sol que calienta mi acero. Sol que ilumina mi oscuridad. Guía mi camino a la victoria. A ti, estrella ardiente, entrego mi vida en la victoria o la derrota».
Luna
El señor de la ira que inunda los corazones cuando la batalla se tuerce. Representa el extremo izquierdo del triángulo, la furia y la desesperación. La cara opuesta de su hermana Sol.
Durante la batalla, aquel guerrero que sufre por desesperanza lo llama. Sujeta la espada por el filo y, pegada al corazón, rezan:
«Luna que lucha contra el Sol. Luna que cambia la bravura de mi corazón. A ti entrego la sangre de los caídos por mi espada. A ti, que iluminas la noche de mi guardia. Llena mi corazón de rabia para la batalla».
Tierra
Su búsqueda de equilibrio le llevó a la muerte, pero todo lo que nace regresa a la tierra. Es quien guía a los que cuidan de la naturaleza y hacen de ella su hogar con respeto. Representa el extremo central del triángulo, el equilibrio y la indulgencia.
Niños, ancianos y aquellos a quien la naturaleza llama colocan la mano derecha sobre el suelo y la izquierda la alzan al cielo, para rezar:
«Tierra que persiguió el equilibrio. Que con su sangre regó los cultivos. A ti mis lágrimas para regar los campos. A ti mi esfuerzo para labrar el suelo. Llegada la hora, la muerte a ti me hará regresar».
El sendero de la sangre
Los rumores crecen alrededor de esta diosa. Muchos afirman que la Muerte cambia su apariencia a voluntad para caminar entre los vivos y hechizarlos. Algunos dicen haber visto su verdadera y lúgubre apariencia, oculta tras un velo de equilibrio y neutralidad.
Aquellos que la rezan ansían que se les aparezca para hacer pactos o hablar con los que cruzaron el manto de oscuridad para no volver.
Para invocarla, cinco han de ser los presentes, de los cuales uno debe ser un sacerdote que les guíe durante la ceremonia en el Bosque de los Lamentos.
Nadie debe mirar
Durante la ceremonia, los presentes se vendarán los ojos con un velo negro que les impida ver.
La sangre es el enlace
En un cuenco, todos, salvo el sacerdote, tendrán que verter su sangre en él, haciéndose un corte en la mano izquierda como sacrificio a la diosa.
Círculo de súplica
Apostados alrededor del sacerdote, sujetarán un hilo rojo con la mano sangrante, extendidos hacia el religioso que los sostendrá junto al cuenco de sangre.
El sacerdote debe elevar el cuenco por encima de su cabeza mientras los enlaces mantienen la vista baja.
«A ti mi destino. A ti mi sentencia. Tú que custodias el sendero. Tú que me devuelves al camino. A ti mis ruegos. A ti mis plegarias. Dama que entrelaza y siega los destinos, a ti mi sangre».
El sacerdote bajará entonces el cuenco y cortará su mano izquierda para verter su sangre, invocando a la Muerte.
Habla mortal
Si en el ambiente se siente su presencia, es hora de hablar. Aquel que sea capaz de complacerla será marcado con la sangre ofrecida y tendrá aquello que pida. Pero cuidado, se dice que nadie la debe mirar.
El peso de la justicia
Aquellos que buscan que la Ley se aplique y que la justicia prevalezca llaman al Legislador, Auriel. Sus oraciones claman por su presencia en los conflictos o su perdón en los ajusticiamientos, pues su balanza muestra con exactitud el peso de la sentencia.
Jueces, abogados, banqueros y recaudadores son los más devotos a él, pues piensan que su mano es la justicia y que Auriel les acompaña cuando han de hacer cumplir las leyes.
Sujetando el amuleto con la mano derecha y apretando el puño hacia el corazón, murmurando:
«El equilibrio ha de prevalecer. La balanza no debe caer. No existe sentencia equivocada. No existe Ley sin balanza. El equilibrio ha de prevalecer».
El cambiar del mundo
Dvorak no es un dios aclamado. Su alineación se balancea entre lo bueno y lo malo, entre la legalidad y el libre albedrío. Acuden a él buscando consuelo en las decisiones tomadas al margen de lo establecido o para que guíe sus pasos hacia un nuevo destino lejano.
No hay palabras para esta ceremonia de cambio. Aquel que anhela la bendición del dios hace:
De mis cenizas
Con el carbón que dejan las ramas en una hoguera, traza el círculo con intención.
A mi renacer
Si los deseos se viesen cumplidos, la sangre del pulgar del seguidor debe quedar como pago en el centro del círculo y lanzarse a un río para que las aguas guarden su destino.