Historia Antigua de Omnia

El preludio de los dioses

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Portada

Cuando el universo era joven y vacío, había un ser Celestial que creaba y destruía a su antojo. De su esencia nacieron tres poderosos dioses que se unieron para crear y dar vida al vacío que su padre había postergado.

La hermana Sol era la diosa de la luz y el calor, que iluminaba y llenaba de valor todo lo que tocaba con sus radiantes rayos. Era conocida por su fuerza y valentía, pues compartía su energía y calor con todos los seres vivos del universo.

El hermano Luna, por su parte, era el dios de la noche y el misterio. Brillaba durante las noches oscuras y acompañaba a todos los seres en sus sueños y reflexiones. Era visto como un ser sabio y calmado, que inspiraba serenidad y tranquilidad en aquellos que lo observaban, pero su naturaleza cambiante y maleable hizo temer hasta a su propio padre.

Finalmente, el hermano Tierra, el dios de la vida y la fertilidad. Era conocido como el creador y protector de todos los seres vivos en el universo. De su cuerpo surgían los ríos, los árboles, las montañas y todo lo que adornaba la superficie de la Tierra.

Reghel amaba a sus hijos, pero el brillo que cada día emanaba con más fuerza de Sol le hizo fijarse en cómo su oscuridad perdía su fuerza. Poco a poco, el vacío del que él provenía fue ocupando su corazón de odio y sed de caos.

Sol descubrió los planes de destrucción del padre al que siempre había admirado, rompiendo su corazón al darse cuenta de que su amor ya no podía frenarle. Fue así, con valor inquebrantable, como la diosa se enfrentó al dios supremo, en una lucha larga y encarnizada donde el amor de la familia dejó de existir por un bien mayor.

Tras la derrota de Reghel, Sol se convirtió en la nueva diosa de la luz y la esperanza, prometiendo proteger a los seres vivos de cualquier amenaza. Juró que nunca permitiría que el mal y la oscuridad volvieran a gobernar el universo.

Desde ese día, Sol brilla con una intensidad aún mayor, iluminando cada rincón del universo y llenando los corazones de todos los seres vivos con su valor y fuerza. Sirve como un recordatorio de que incluso las mayores traiciones pueden ser superadas y que la verdadera fortaleza radica en luchar contra nuestra propia oscuridad.

A medida que el reinado de Sol se extendía, ella y su hermano Luna comenzaron a pelear entre sí debido a los celos y la codicia por el poder. Sol quería brillar con más fuerza, mientras que Luna deseaba que su luz fuera vista y valorada como se merecía.

La batalla entre ellos se hizo cada vez más intensa y violenta. Tierra, preocupado por sus hermanos, decidió interponerse entre ellos para detener el conflicto. Sin embargo, en el apogeo de la pelea, lanzaron un último y poderoso ataque, sin darse cuenta de que Tierra estaba en medio. Murió en el acto, sacrificándose por la paz y la armonía entre sus hermanos.

Sol y Luna se dieron cuenta de las consecuencias de su disputa y se llenaron de remordimiento. Reconocieron el sacrificio de Tierra y decidieron honrar su memoria. La hermana Sol iluminó el día con su luz, mientras que el hermano Luna brilló con todo su esplendor durante la noche.

Pero no toda la esencia de Tierra se perdió, pues parte de ella fue a recaer en el núcleo de Omnia, ese mundo al que había dado vida su padre y en el que habitaban unos seres pensantes con un fuerte sino hacia la divinidad, haciendo de aquel lugar un sitio de prosperidad y del que muchos dicen ser su cuerpo.

Apéndice: Los Seis

Sol

La Radiante

Creada a partir de estrellas y la energía de Reghel. Diosa de la luz y el calor, que ilumina y llena de valor todo lo que toca con sus radiantes rayos. Conocida por su fuerza y valentía, compartiendo su energía y calor con todos los seres vivos del universo. Se le representa como una figura resplandeciente y majestuosa, cuyo brillo reconforta y protege a quienes la veneran.

Luna

El Observador

De la luz y la oscuridad de Reghel nació Luna. Dios de la noche y el misterio, cuya luz brilla en la oscuridad, acompañando a todos los seres en sus sueños y reflexiones. Es visto como un ser sabio y cambiante, cuyo resplandor inspira aplomo y fiereza durante las batallas. Se le representa como una figura etérea y enigmática, cuya presencia evoca admiración y reverencia en quienes le contemplan.

Tierra

El Guardián

Un planeta le dio forma y la esencia de Reghel vida. Dios de los seres vivos, de su cuerpo surgen los ríos, los árboles, las montañas y todo lo que adorna la superficie del mundo. Se le representa como una figura serena y fecunda, cuya presencia infunde vida y esperanza en todos los rincones de Omnia.

Auriel

El Legislador

Un mortal en vida cuyas nobles acciones impresionaron a los dioses, quienes decidieron ofrecerle un sitio en su corte celestial donde poder hacer valer su ley. Se le representa como un juez imparcial, con los ojos vendados y una balanza en una mano, con la que busca mantener el equilibrio en el mundo, actuando como árbitro de disputas y conflictos entre los mortales y los dioses.

Muerte

El Equilibrio Mortal

Creada por los hermanos a partir del vacío de su padre, pues necesitaban a alguien que se encargara de controlar la longevidad de una vida, pues nada es más eterno que un dios. Se presenta ante los vivos como una figura enigmática que cambia de aspecto a voluntad, inundando los pensamientos mortales de esperanza y temor. Nadie conoce su verdadera apariencia, ni sabe que está frente a la hilandera, la que teje los destinos de los vivos y los muertos.

Dvorak

El Caos Errante

Creado por Muerte quien, aburrida de vagar sola, decidió construir con barro y fragmentos de su velo un compañero. Es el dios del caos y la libertad. Se le representa como un viajero errante, siempre en movimiento y cambiando de forma para desafiar las normas establecidas y romper las cadenas de la opresión y la rutina. Su influencia se siente en los momentos de cambio y transformación en el mundo.

Apéndice: Innombrables

En este manuscrito se recoge la historia de todos los dioses que habitan Omnia, pero adorar o invocar a los Innombrables podrá ser motivo de juicio y ejecución.

Alborea

La Ley Siniestra

De la sangre de Reghel nació Alborea, tan parecida a su padre como a sus hermanos. Diosa de la tiranía y la opresión. Se le representa como una figura imponente y severa, con una corona de hierro y un cetro de autoridad con el que impone su voluntad sobre los mortales, gobernando con mano de hierro y castigando a aquellos que se atreven a desafiar su autoridad.

Mormyr

El Puño de Hierro

Antes de desaparecer y habiendo contemplado la obra de sus hijos, Reghel se sintió fascinado por aquellas criaturas carentes de belleza y honradez. Entre ellos, el orco más sanguinario destacó. Ese era Mormyr, a quien en secreto otorgó la divinidad. Es una entidad temida y reverenciada, conocida por su implacable determinación y su sed insaciable de poder. Su presencia es como un manto de oscuridad que envuelve a aquellos que se atreven a enfrentarse a él. Su voluntad es ley en el reino de los muertos.

Reghel

El Vacío Puro

Es una fuerza caótica y destructiva que siembra el terror a su paso. Su presencia es como un vórtice de oscuridad que consume todo a su alrededor, dejando a su paso desolación y desesperanza. No conoce límites ni remordimientos, y su sed de poder y destrucción es insaciable. Aquellos que se cruzan en su camino son arrastrados hacia la locura y la perdición, mientras que su risa retumbante resuena como un eco de desesperación en los confines del universo.