Cartas de Jolie #2: 325 d.C

Tras un año de la devastación y nuestro exilio de Val’Sacer, mi primer deber fue la protección de mi pueblo, y eso significaba encontrar aliados, incluso si eso requiere sacrificios personales.

Todo ese tiempo pude estar en Eurequia. Allí nos recibieron con cortesía, ofrecieron grandes cantidades de suministros, alimentos y medicinas, y prometieron tropas, pero siento que no comprenden del todo la magnitud del peligro aunque desde siempre hemos tenido un apoyo mutuo. Para ellos, es un conflicto lejano, y temen más las consecuencias políticas de involucrarse demasiado que el propio enemigo. Incluso cuando trataba de describirles la destrucción total de Val’Sacer, sus respuestas siguen y seguían siendo cautelosas y moderadas. 

Ahora llevamos una semana en Valeria. Aunque las relaciones entre Val’Sacer y Valeria siempre han sido distantes, han prometido enviar víveres y algo de ayuda para los desplazados. Pero no han ofrecido tropas ni apoyo militar directo. Está siendo más complicado de lo que imaginaba. Como en Eurequia, en Valeria parece que no ven el peligro inmediato. Están más preocupados por sus problemas internos.

Cada conversación fue agotadora. Siento que como nación no somos nada. Un despojo que no hay que tratar. Que desde hace un año hasta ahora seremos unas sombras que deambulan por cada región vista y no vista. Aunque Eurequia tendió una de sus manos, sigo preocupada por su falta de comprensión sobre lo que nuestro pueblo está viviendo.

Para quien lo quiera leer,

Jolie Lyssenfleur

Cartas de Jolie #2: 325 d.C

Tras un año de la devastación y nuestro exilio de Val’Sacer, mi primer deber fue la protección de mi pueblo, y eso significaba encontrar aliados, incluso si eso requiere sacrificios personales.

Todo ese tiempo pude estar en Eurequia. Allí nos recibieron con cortesía, ofrecieron grandes cantidades de suministros, alimentos y medicinas, y prometieron tropas, pero siento que no comprenden del todo la magnitud del peligro aunque desde siempre hemos tenido un apoyo mutuo. Para ellos, es un conflicto lejano, y temen más las consecuencias políticas de involucrarse demasiado que el propio enemigo. Incluso cuando trataba de describirles la destrucción total de Val’Sacer, sus respuestas siguen y seguían siendo cautelosas y moderadas. 

Ahora llevamos una semana en Valeria. Aunque las relaciones entre Val’Sacer y Valeria siempre han sido distantes, han prometido enviar víveres y algo de ayuda para los desplazados. Pero no han ofrecido tropas ni apoyo militar directo. Está siendo más complicado de lo que imaginaba. Como en Eurequia, en Valeria parece que no ven el peligro inmediato. Están más preocupados por sus problemas internos.

Cada conversación fue agotadora. Siento que como nación no somos nada. Un despojo que no hay que tratar. Que desde hace un año hasta ahora seremos unas sombras que deambulan por cada región vista y no vista. Aunque Eurequia tendió una de sus manos, sigo preocupada por su falta de comprensión sobre lo que nuestro pueblo está viviendo.

Para quien lo quiera leer,

Jolie Lyssenfleur